EBOLA-2. La Granja. Partida abierta. 19-05-13

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EBOLA-2. La Granja. Partida abierta. 19-05-13

Mensaje  LaGranja el Lun Mayo 13, 2013 6:32 pm



El termómetro marcaba veinte grados bajo cero y la ventisca no dejaba ver a más de cinco metros. El viento golpeaba con fuerza la mampara blindada de la garita de la entrada. El soldado de guardia estaba deseando que pasaran los tres días que le quedaban para coger el permiso de una semana. Su novia había alquilado una habitación en Miami, junto a la costa. Iba a pasarse todo el día tumbado al sol y haciendo el amor a su chica toda la noche. Llevaba tres meses en el laboratorio militar secreto en la frontera de Alaska con Rusia. Era un laboratorio con un nivel de bioseguridad 4, la máxima seguridad y el frío polar era otra barrera segura por si hubiera alguna fuga. En el interior, tres plantas bajo tierra, los doctores Edward y Johnson sudaban bajo sus trajes de seguridad biológica a pesar de que estaban refrigerados. Sus motivos tenían. Habían conseguido hacer mutar al virus Ébola en otro virus más sencillo pero con una estructura perfecta. Lo llamaron Ébola-2. Era doblemente mortal que su predecesor. En cuestión de un día los efectos eran mortales en un cien por cien en todos los monos que habían contagiado. Si el virus saliera al exterior podría provocar una pandemia mundial en cuestión de días. Su virulencia no tenía freno. Pero al ser creado por el hombre, también se hizo un antídoto, una vacuna que lo convertía en un simple resfriado hasta que el mismo cuerpo lo eliminaba.

Primero parecía un rumor, pero poco a poco el sonido de un motor se hacía más perceptible. “¿Quién demonios viene ahora con esta tormenta y encima sin avisar?” pensó el soldado de guardia. Llamó por el interfono a su superior, pero nadie contestaba. “Menuda mierda, esto sigue sin funcionar”. Se puso su traje polar para ver qué era lo que se acercaba y darle el alto para que se identificara. Unas siluetas montadas en unas motos de nieve dieron a entender al soldado que eran varios hombres; las ráfagas de nieve no le dejaban ver bien el uniforme que llevaban. Cargó su MP-5 cuando vio que dos hombres vestidos totalmente con traje blanco de combate bajaban de una moto. Iban armados con M-4 y eso fue lo último que vio antes de que una bala le atravesara las gafas anti-ventisca .

Las dos figuras blancas corrían hacia la entrada mientras el resto del grupo avanzaba hacia la misma con las motos. Uno pasó una tarjeta de seguridad. Una luz verde hizo abrir la puerta del ascensor. Descolgaron unas cuerdas por el hueco del ascensor y los siete fantasmas se deslizaron sin apenas hacer ruido hasta el techo del elevador. Abrieron la trampilla con sumo cuidado y se dejaron caer silenciosamente al interior.

En la planta tercera el amigo del soldado de arriba observa la luz que indica la puerta exterior está abierta. “¿Qué diablos?” pensó. Los siete montaron sus armas y el que tenía la tarjeta la volvió a pasar por el panel interior del ascensor. La puerta del ascensor comenzó a abrirse; cuando el guardia vio las figuras que salían de él, fue a apretar el botón de alarma , pero una ráfaga salió de uno de los silenciadores y una sacudida violenta le tiró de la silla hacia atrás. Los fantasmas blancos se movieron directamente hacia el laboratorio donde estaba el Ébola-2. Todo el que se cruzaba en el camino era eliminado sin miramientos. Primero un sonido sordo, el ruido metálico del casquillo del proyectil al tocar el suelo y el sonido de un cuerpo al caer al suelo. El miembro de cabeza llegó a la puerta y volvió a pasar la tarjeta. Luz verde. Entran en el laboratorio y bloquean todas las entradas y salidas de éste. Uno llevaba dos maletines especiales y se dirigió a las cámaras donde guardaban el virus y las dosis de la vacuna. Introdujo un código y las puertas se abrieron. Con mucho cuidado metió el recipiente con el virus en un maletín y las dosis en el otro. Los dos doctores permanecían con las manos en alto, dentro de los trajes aislantes, mientras observaban cómo los hombres armados se llevaban su trabajo, se miraron y Johnson indicó con las cejas el botón de contaminación a su amigo Edward, sabía que esos hombres se llevaban el virus para usarlo con malas intenciones, si conseguían dar el botón, el laboratorio quedaría sellado y dando el aviso al pentágono.

Debían impedir que el virus saliera de las instalaciones, pero uno de los de los hombres armados vio el gesto. “Quítenselo de la cabeza”, les advirtió. Uno de los asaltantes colocó una granada con el seguro quitado y lo puso junto al pie del traje de uno de los doctores. Si se movían, estallarían. El hombre de los maletines levantó el pulgar tras meterlos en los recipientes especiales. Todos se pusieron en marcha mientras el último seguía apuntando a los dos doctores, y vigilaba los accesos bloqueados mientras observaba cómo los guardias del laboratorio estaban intentando abrir las puertas haciendo un puente eléctrico en las cajas de mando de las puestas. Cuando un compañero le advirtió de que estaban todos en el ascensor, éste comenzó a andar hacia atrás sin dejar de apuntar a los doctores y a las puertas de acceso. Arrancaron las motos de nieve y desaparecieron de la misma manera que llegaron, mientras el cadáver del soldado de la entrada estaba congelado y medio enterrado por un manto blanco. El zumbido de una alarma se ahogaba poco a poco en la ventisca, mientras las motos desaparecían tras una cortina blanca.

Laboratorios Stephen & Clark. A las afueras de Durban. Sudáfrica.
El director de los laboratorios Devisser introdujo su código en el teclado de la puerta, y entró en la zona de máxima seguridad. En la sala de reuniones, siete hombres con aspecto militar estaban esperándole. “Bien caballeros” Dijo el director. “Han hecho un trabajo realmente bueno. Todavía los americanos se están preguntado qué ha sucedido, mientras nosotros poseemos ahora mismo la llave que nos van a proporcionar pingües beneficios.

Sus honorarios ya han sido ingresados en sus cuentas, ahora su labor será la de cuidar que nadie se acerque al laboratorio mientras preparamos la segunda parte del plan.” El jefe de los contratistas era un tipo duro, luchó en Rodesia, El Congo, Mozambique…Sus casi dos metros y corpulencia atlética, amedrentaba al director, pero sabía que debía de mostrarle quien mandaba allí, si por algo llegó a ser director de esta empresa, fue por su crueldad y por no tener miramientos a la hora de quitar de en medio a quien le molestase en sus ambiciosos planes. “No se preocupe señor, ya he puesto a todos mis hombres en alerta. Tengo patrullas por todo el perímetro y a mis mejores hombres vigilando el virus”. Contestó el jefe Dehaan. “Eso espero. Tenemos que evitar que los americanos se enteren de que les robamos el virus. No quiero perder este negocio y menos aún ir a la cárcel. Muy pronto comenzará la siguiente parte del plan”.
El Pentágono.
“¿Se sabe algo del robo del virus?”. Preguntó el general Mc Gregor. “Algo tenemos Señor“ . Contestó el mayor Frank. “Sabemos que ningún grupo terrorista tiene la capacidad de asaltar un laboratorio de un nivel de seguridad tan alto y menos aún a alguien dentro que les facilite la entrada. El historial de cada miembro del complejo es revisado exhaustivamente antes dejarle trabajar en el laboratorio”. “Pues de alguna manera consiguieron los códigos de seguridad e introducirlos en una tarjeta lectora…”. Contestó el general. “Creo que sé cómo fue…los que lo hicieron son gente muy buena, dura y preparada para trabajar en cualquier ambiente hostil; probablemente tuvieran algún sistema que localiza a través de ondas o algo así el método encriptado de seguridad que abre la puerta. Esperarían a que alguien pasara la tarjeta y el aparato registraría los códigos. Los introducen en una tarjeta y “voilá” ya pueden entrar.” “¿Así de sencillo?”. Preguntó el general. “Comprenda que para obtener ese sistema, primero han tenido que crearlo con un programa informático muy complejo, pero grosso modo…sí.” le explico el mayor. Pero creo que sabemos quiénes han sido. Hemos vigilado por satélite, todos los laboratorios que manipulan virus peligrosos de todo el mundo, Rusia, China, Corea de Norte, Irán…y ninguno ha variado su protocolo de seguridad, pero…” “¿Pero qué. Cojones, no me exaspere”. Contestó de malas maneras. Los demás mandos sentados en la sala no pudieron evitar una sonrisa. “Nuestro localizador puesto en unos de los recipientes de las vacunas dejó de emitir cerca del sur de África. Allí se encuentran los laboratorios Stephen & Clark a las afueras de Durban, junto al Océano Índico, dirigido por un tal Devisser, un ser por lo visto sin escrúpulos que tiene comprado al gobierno sudafricano para que pueda manejar a su antojo los precios de las vacunas del sida en el continente a cambio de un tanto por ciento de las ventas al gobierno.

Y qué casualidad que su seguridad se ha doblado dos días después del robo”. El mayor Frank cerró la carpeta del dossier del robo mientras se sentaba mirando a sus mandos superiores. “El robo entonces tiene un motivo. Y mi sospecha es que algo están preparando con el virus robado y no es nada bueno.” contestó el secretario de defensa. “Hablaré ahora mismo con el presidente. ¿Nos quedan vacunas contra el virus?”. Preguntó. “No señor secretario, las pocas vacunas que se habían hecho se las llevaron”. Contestó el general Mc Gregor. El secretario se quedó pensativo. Tras unos segundos dijo: “Bien, preparen un grupo de operaciones. Tenemos que recuperar el virus y las vacunas antes de que lo usen y provoquen un Armagedón. Quiero que averigüen también qué pretendían hacer con el virus y por su puesto quiero a ese tal Devisser aquí para juzgarlo.” “¿Y si se niega?” Preguntó el mayor. “Le obligan”. Contestó el secretario.

PARTIDA:

El capitán Smith tenía a todos sus hombres en el punto de reunión. “No he perdido a ninguno en el desembarco” se felicitó. El mar estaba picado y nada más salir del submarino, comenzaron a tener problemas para llegar a la orilla. Casi pierde al sargento Edward al salvar a Sanches que se había enredado en un aparejo de pesca y que las olas lo ocultaban. Tras esconder las lanchas entre los matorrales de la orilla, cerca de un viejo cementerio abandonado, comenzaron una marcha por el terreno pantanoso hasta el perímetro de seguridad de los laboratorios. La operación tenía que ser rápida y limpia y estar de regreso antes de que las autoridades sudafricanas pudieran reaccionar. Todavía el sol no se había ocultado, pero entre tanta maleza, pasaban desapercibidos hasta para los animales de la zona.

Tras llegar a pocos metros de la alambrada de los laboratorios, reunió a su grupo SEAL en posición defensiva. Llamó a sus dos sargentos:
----Bien caballeros repasemos la misión. Estamos aquí junto a la valla (Señaló en el mapa). Cu, Nos introduciremos cuando el sol se oculte. El arquitecto que diseñó los laboratorios es americano y ha tenido la gentileza de proporcionarnos los planos de los laboratorios.
Entraremos al ocaso, y una vez dentro del perímetro. Nos dividiremos en dos grupos, Alfa 1 y Alfa 2. Yo iré con Alfa 1 y Edward, tú llevarás Alfa 2. Una cosa muy importante. El virus y las vacunas están en sitios diferentes. Primero tenemos que vacunarnos antes de poder portar el virus. No quiero que ninguno de nosotros nos contagiemos y provoquemos una pandemia de proporciones bíblicas. Por lo que:

Alfa 1:

Edward, tú y tu grupo debéis coger las vacunas. Están en dos cajas de seguridad que se encuentran en el complejo 10. Las llaves de apertura las tiene el director por lo que, tendremos que ir primero al despacho y pedírselas amablemente. (Todos sonrieron).
Una vez conseguidas las vacunas, nos las pondremos todos e iréis a por el virus mientras nosotros evacuamos al director y conseguimos las claves para entrar en la cámara donde está el virus guardado.
(Las vacunas serán representadas por unos brazaletes que se deberán de poner en el brazo, todos los SEALS, si alguno no lo llevase, no podría entrar en el edificio que contiene el virus. Si así fuere automáticamente quedaría eliminado y sin poder ir hasta el punto de evacuación.)
El virus se encuentra en una cámara de seguridad con una clave encriptada en el edificio número 2. La clave una vez que la consigamos, os lo comunicaré, la introducís, y con sumo cuidado colocáis el virus en el maletín especial. Si hay algún recipiente más, también lo cogéis, queremos saber también en qué más trabajan y si hay algún documento, le echaréis un vistazo antes de guardarlos. Repito lo de antes, sin las vacunas puestas no podéis entrar en el edificio. Si alguno no se la pone se quedará en tierra.

Alfa 2:

Nos acercaremos a visitar al señor director a su despacho. Se llevará una “agradable” sorpresa cuando vea la visita inesperada. Le quitaremos las llaves de seguridad para que Alfa uno pueda conseguir las vacunas y le pediremos amablemente la clave del ordenador. Si se niega le introduciremos nuestro suero de la verdad y nos dirá hasta el color de las bragas de su madre. El despacho se encuentra en el edificio 16. Una vez dentro le damos un tranquilizante y nos lo llevamos de excursión hasta el cementerio. Sargento Sanches, tú y dos hombres más seréis los encargados de llevároslo hasta el punto de evacuación. Esperareis hasta que lleguemos todos u os de la orden de que partáis hacia el submarino.

Iremos hasta el edificio número 13. Allí se encuentra el centro informático. Buscaremos el ordenador e introduciremos la clave que nos ha proporcionado nuestro director Devisser . Buscaremos el directorio que contenga la clave para abrir la cámara de seguridad del virus, y se lo comunicamos a Alfa 1. Una vez cumplida nuestra parte, iremos a apoyar a Alfa 1. Una vez cumplidas las misiones nos reunimos todos en el viejo cementerio. Tenemos que hacerlo rápido. El tiempo que poseemos para realizar toda la operación es limitada. Si se cumple el tiempo, y no hemos conseguido todos los objetivos, automáticamente lo dejamos todo y nos retiraremos hasta las lanchas.

Contratistas:

La emisora del jefe Dehaan comenzó a sonar. “Jefe Dehaan, aquí el puesto de vigilancia”. “Aquí el jefe Dehaan, adelante”. “Los sensores de movimiento de la valla de seguridad en la zona suroeste han hecho saltar la alarma de intrusión”. “Ya están aquí”, pensó. “Seguro que ya están dentro del complejo”. Volvió a apretar el botón de la emisora, y con voz tranquila dijo: “Activa la alarma y manda rápidamente la patrulla de guardia a ese sector. Yo voy a reforzar los edificios de las vacunas y los virus”. Soltó la emisora y reunió a sus seis mejores hombres. “Vosotros venid conmigo. Debemos ir al despacho del director Devisser y evacuarlo.

Seguramente también quieran llevárselo o eliminarlo. Le llevaremos hasta la puerta sur. Allí tenemos los vehículos que nos llevará a Durban. Hanssen vete hasta el centro de comunicaciones y da aviso de las autoridades de Durban de que están asaltando los laboratorios. Debemos entretenerles hasta que lleguen… Y otra cosa, procurad cogerme prisioneros. Cuando los tengáis los lleváis al edificio número 5. Tenemos que saber por dónde huirán y así cortarles la retirada. Menuda publicidad nos dará a nuestra empresa contratista el saber que han detenido a un equipo SEAL. Nos lloverán contratos por todos lados.” El jefe Dehaan comenzó a armarse mientras sus hombres corrían a cumplir sus órdenes.



Reglas generales de la partida:
Ningún SEAL podrá entrar en el edificio del virus sin el brazalete que representa la vacuna puesto. Los contratistas sí, puesto que ya están vacunados.
El SEAL que lleve el maletín si es eliminado, dejará el maletín en el suelo y se irá al repawn. Si hay un compañero al lado se lo podrá pasar y seguir con la misión. Si el maletín es cogido por algún contratista, éste volverá a llevarlo hasta la cámara de seguridad, dejará los botes dentro de la cámara y el maletín al lado, por si los SEALS vuelven a recuperarlo. Por supuesto sea el que sea que deje el maletín en el suelo, lo posará a la vista de todo el mundo. No vale esconderlo.

Los SEALS podrán ser hechos prisioneros. Cuando es eliminado tendrá que contar hasta treinta. Si en ese transcurso de tiempo es tocado por un contrario, éste deberá acompañarle hasta la nave 5 donde permanecerá prisionero durante 15 o 20 minutos. Durante este tiempo los prisioneros podrán ser rescatados por su propia gente. Esto se hará eliminando a los captores que se encuentren en ese momento en la nave 5. En el momento en que sean rescatados, los ex prisioneros irán al respwan, no se pondrán a jugar una vez liberados.
En el momento que el prisionero es introducido en la nave, los mercenarios podrán ir hasta el punto de huida de los SEALS. Este punto tendrá una bandera en pie. En el momento en que esté tumbada y permanezca algún mercenario, el punto estará tomado por el grupo contratista y los SEALS no podrán huir y acabar la misión. Si los SEALS eliminan a los contrarios, volverán a poner la bandera de pie y esperarán a que todo el equipo esté de vuelta. Por lo que tendrán que defender el punto de huida.

El número de sanitarios dependerá de la cantidad de jugadores. Se le dará a cada uno un chaleco reflectante para que cure por el método del chaleco puesto. El sanitario no podrá curarse a sí mismo, pero si curarlo otro sanitario. No vale escudarse detrás del herido mientras éste cuente hasta 30. El sanitario va al herido no el herido al sanitario. El herido no podrá ser transportado por ningún compañero. Si la organización coge a algún sanitario, colocando la chaqueta sólo por encima del hombro, el sanitario y el jugador herido pasarán a ser prisioneros de los mercenarios y si son SEALS en caso contrario los mercenarios irán al respawn permaneciendo de 15 a 20 minutos sin poder jugar.

El director comenzará su huida una vez su despacho (nave 16) es atacado por los SEALS con un mínimo de dos escoltas. Si durante la evacuación el director recibe un impacto de bola, éste permanecerá quieto contando hasta 60. Si durante este periodo no es hecho prisionero con un toque de hombro de algún miembro del equipo SEAL, y le queda algún escolta, seguirá con la huida. Si no volverá a la nave 16 hasta que vuelva a tener dos escoltas como mínimo. Si no, no podrá moverse del edificio. Una vez haya llegado el director y un escolta a la puerta sur, se considerará la evacuación consumada.


Listas abiertas.









La Granja Airsoft
Horario de apertura y cierre de 09:00 a 14:00
Precio 10 €
Se obsequiará a todos los asistentes con bocadillo y botella de agua
Situación, planos e info de La Granja: http://www.lagranjaairsoft.com/t4-presentacion-y-preguntas-frecuentes-sobre-la-granja
A partir del 1 de Mayo quedan prohibidos totalmente cualquier tipo de granada o similar que tengan carácter pirotécnico, incluidas granadas de humo o con cartucho fulminante.
Normativa de La Granja: http://www.lagranjaairsoft.com/t2-normativa-de-obligado-cumplimiento



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